Pixaim – Travessia, de Claudia Prechedes, explora los límites de la fotografía de diferentes modos, ya sea a través de la categoría del autorretrato o al recurrir a la técnica del platinotipo para plasmar su imagen.
Al posar frente a una lente, herramienta que, durante décadas fue utilizada como instrumento de control, clasificación y categorización de los cuerpos en su dimensión documental, Prechedes cuestiona esta lógica, reivindicando a través de su propia voluntad, la libertad del cuerpo negro para decidir ser fotografiado.
La fotografía documental ha estado históricamente vinculada a los archivos estatales y a la investigación científica, convirtiendo a los cuerpos negros en objetos de estudio. De este modo, estos archivos alimentaron teorías eugenistas que negaban la humanidad de los pueblos africanos y de sus descendientes, fortaleciendo estigmas sociales que también impregnaron el campo artístico. Un ejemplo son las tarjetas Shirley, producidas por Kodak y ampliamente utilizadas para la estandarización del color en las impresiones fotográficas, teniendo como referencia un patrón blanco. Este procedimiento se mostraba insuficiente frente a los cuerpos negros.
Así, las obras de Prechedes transforman la graduación tonal de los cuerpos negros como potencia subjetiva. La artista desplaza la fotografía de su ámbito documental y la inserta en el campo del arte contemporáneo, revindicando la presencia negra como marcador estético y político.
Mayã Fernandes, crítica, curadora e historiadora da arte
Salvador – BR – 2026
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Obra incluida en la exposición Interdependencias, Sección Oficial de PhotoESPAÑA


