5 octubre 2026 – 31 enero 2027
Luca Carrero (La Felguera, Asturias, 1998) es une artiste multidisciplinar que trabaja principalmente desde la escultura, la instalación y el audiovisual. Su trabajo gira en torno al cuerpo, la identidad y sus posibilidades de transformación, así como a las relaciones que establecemos con aquello que nos rodea y con las tecnologías que forman parte de nuestra vida cotidiana. Su formación comenzó en el ámbito de la caracterización, los efectos especiales y la Escultura Aplicada al Espectáculo, donde desarrolló una base técnica vinculada a la construcción, la transformación corporal y el trabajo con distintos materiales, y continuó posteriormente en Bellas Artes y en el Máster en Creación Artística Contemporánea de la Universidade de Vigo, ampliando estas herramientas hacia la investigación y la creación contemporánea.
Haber crecido en Asturias ha influido en su manera de entender el cuerpo, la naturaleza y la relación con el entorno, en diálogo con una experiencia del mundo cada vez más atravesada por internet, las redes sociales y los relatos de ciencia ficción. De esta mezcla nace su interés por la ficción y la simulación como formas de observar cuestiones relacionadas con el cuerpo, la identidad, la tecnología y las formas de relacionarnos. Actualmente desarrolla una investigación en torno a los límites del cuerpo y la prótesis, entendida como una herramienta para pensar y producir conocimiento.
Proyecto en residencia
Partiendo del cuadro de Gustave Courbet, El origen del mundo (1866), el proyecto 1(0)1 plantea una reflexión sobre el cuerpo que entendemos como origen a través de su construcción material, mutable y sensible. La propuesta traslada la obra original a un lenguaje escultórico y mecánico mediante un cuerpo a escala natural, compuesto por una estructura parcialmente visible y una dermis de silicona con acabado hiperrealista. La obra de Courbet reduce el cuerpo a un fragmento genital que, desprovisto de rostro y de otros rasgos identitarios, se convierte en una representación generalizada de lo femenino. 1(0)1 toma esta imagen como punto de partida para preguntarse por el cuerpo que elegimos cuando representamos ese origen y por las categorías desde las que lo reconocemos. La pieza incorporará un sistema mecánico capaz de producir una transformación continua de la morfología genital, atravesando diferentes configuraciones culturalmente asociadas a lo femenino y lo masculino. El cuerpo permanecerá en movimiento, pasando por distintos estados y haciendo que su forma se encuentre siempre en proceso de transformación. A partir de este fragmento, 1(0)1 convierte una imagen corporal estática en una presencia cambiante, donde estructura, mecanismo y piel permanecen visibles y forman parte de una misma construcción. La obra propone así encontrarnos con un cuerpo cuya forma permanece abierta y que nos lleva a cuestionar las categorías con las que identificamos y representamos los cuerpos.
