29 abril 2026 – 31 enero 2027
Ana Belén Rico nació en Gijón en 1975. Su trabajo se mueve entre la creación artística, la investigación y la educación, con un interés constante por los procesos creativos, el cuerpo y la dimensión humana del arte.
Se licenció en Bellas Artes por la Universidad del País Vasco en 1999 y se doctoró años más tarde en Investigación Transdisciplinar en Educación.
Desde hace más de quince años trabaja en el ámbito educativo. Su formación y experiencia le han permitido integrar arte, ciencia y pedagogía desde una mirada sensible, crítica y profundamente conectada con el cuerpo y la experiencia.
Ha participado en proyectos de investigación vinculados al arte y al patrimonio cultural, trabajando en el diseño y desarrollo de materiales didácticos, y colaborado en proyectos relacionados con la ambientación y el espacio.
El contacto con entornos sanitarios marcó un punto de inflexión. Desde entonces, entiende el arte como una forma de cuidado, acompañamiento emocional y humanización de los espacios.
Hoy su trabajo se sitúa en la intersección entre creación artística, educación y salud, con el propósito de transformar los espacios en lugares más humanos, sin perder su identidad profesional.
Proyecto en residencia
Este proyecto propone una investigación artística aplicada a la humanización de los espacios vinculados al cuidado, la salud y el tránsito vital en la Milla del Conocimiento de Gijón. Se propone entender el arte como una herramienta aplicada a la experiencia humana en contextos de cuidado.
Se sitúa en la intersección entre creación artística, percepción y bienestar, y parte de una pregunta central: cómo puede el arte transformar la experiencia emocional en espacios donde el cuerpo y la vulnerabilidad están en primer plano.
La residencia se plantea como un espacio de investigación y prototipado en el que explorar el potencial de las formas orgánicas, el color y la percepción como dispositivos de acompañamiento emocional, especialmente en entornos sanitarios y de tránsito vital.
Más allá de su dimensión estética, el proyecto entiende la práctica artística como una forma de conocimiento y como una vía para generar impacto real en la experiencia de las personas. En diálogo con agentes clave como el ámbito sanitario, educativo y social, el proyecto busca generar un modelo replicable donde el arte actúe como un servicio público, capaz de aportar bienestar, conexión y cuidado.
