El patrimonio de Gijón también se guarda en lo cotidiano, en los materiales y oficios que dieron forma a sus interiores: vidrieros, herreros, carpinteros, ebanistas, mosaístas… Las baldosas hidráulicas son una de esas piezas fabricadas artesanalmente.
El diseño que estás pisando fue fotografiado en un edificio de la calle Cabrales, en Gijón, poco antes de quedar oculto bajo un suelo moderno. Su recuperación responde a la voluntad de rescatar un elemento decorativo que, en portales y viviendas, formó parte de la vida cotidiana de la ciudad.
Se trata de una pieza artesanal hecha con agua, cemento, áridos y pigmentos. No se cuece, fragua lentamente durante 28 días. Cada baldosa ha sido fabricada una a una, mediante presión, siguiendo técnicas de hace más de un siglo por Hidráulicos L’Ordaliegu (Laviana, Asturias). Este taller ubicado en la aldea de Tiraña, cuenta con una trayectoria reconocida por la recuperación de técnicas artesanales históricas y la promoción del patrimonio material regional.
Hubo un tiempo en Gijón en que los suelos de muchas viviendas eran así, únicos y duraderos. Recuperarlos hoy es una forma de mantener viva esa memoria. No es solo como una mirada al pasado sino también al futuro.
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Obra incluida en la exposición: La ciudad que somos


