Hay formas de ausencia que preceden a la muerte.
Esta obra parte de una de ellas: el bloqueo emocional ante el deterioro y la imposibilidad de estar presente de verdad junto a alguien que ya se estaba despidiendo.
Mi padre perdió primero la voz, luego el movimiento, luego la respiración.
Nunca fui capaz de preguntarle cómo se sentía.
Las notas que dejó constituyen el núcleo de este trabajo. En ellas permanecen el miedo, la esperanza, el cansancio y el desconcierto. Lo que no pregunté, él lo escribió. Estos textos dialogan con los espacios de sus últimos años, el archivo familiar y los paisajes de Asturias, lugar al que deseaba regresar mientras su mundo se reducía. Entre escritura e imagen emerge un relato fragmentario, un intento tardío de acercamiento.
El silencio no fue solo el de la enfermedad. Fue también el que yo mantuve.
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Obra incluida en la exposición Interdependencias, Sección Oficial de PhotoESPAÑA


