Mechanical Piano; Sound Machines; Turntables

Marcos Moreira y Nelson Soares (O Grivo)

Hasta el 6 Julio 2011

Cortesía de los artistas y Galería Nara Roesler, São Paulo

O Grivo, formado por Marcos Moreira y Nelson Soares en el año 1990 en Belo Horizonte, Brasil, trabaja desde su constitución en la creación de instrumentos musicales surgidos en muchos casos a partir de elementos ajenos a la música, activados por sistemas mecánicos y eléctricos que exploran la parte física del sonido y sus proveniencias más dispares. El aspecto doméstico del resultado de sus máquinas juega con lo estético y lo acústico dando una importancia equivalente a ambas características. Oir y ver van igualmente relacionados y en equilibrio en el trabajo de O Grivo, a quienes les interesa la coexistencia de diferentes piezas en un mismo espacio y las interferencias visuales y sonoras que unas crean con otras.

A partir de materiales de desecho (tocadiscos viejos) o de construcción barata (madera de balsa y cables), los O Grivo construyen lo que ellos llaman esculturas sonoras, que se activan por medios mecánicos y eléctricos. A modo de primitivos y sencillos autómatas de apariencia doméstica y casera, la parte musical de estas piezas es de gran importancia, resultado de composiciones que son variaciones que surgen de la improvisación- repetición, inspiradas en los sonidos del mundo. A diferencia del trabajo de otros artistas sonoros brasileños como Paulo Nenfridio o el grupo Chelpa Ferro, la formación de O Grivo es musical antes que artística. Así, hemos de tener en cuenta que en su obra, lo visual viene supeditado por lo acústico, aunque su intención es de disfrute por igual de ambos sentidos.

O Grivo buscan desarrollar un modo nuevo de escuchar que a su vez lleva a un modo nuevo de mirar. Frente a la aparente confusión del visitante en el espacio donde se mezclan sus obras y los sonidos de unas y otras se interfieren, éste ha de aprender a diferenciar timbres, vibraciones, ritmos e intensidades musicales distintas, a separar el aparente caos del orden, y a incorporar al menú musical conocido otros sonidos, compuestos de acordes y desacordes armoniosos.