En búsqueda del Mesón de Fierro

Faivovich & Goldberg

25 Mayo 2011

Documentación de archivo y vídeo. Dimensiones variables

Cortesía de los artistas

Un meteorito es un trozo de asteroide desprendido que, en su recorrido, ha conseguido traspasar la atmósfera, impactando sobre la Tierra. Durante los años 50 y 60 y hasta la llegada del hombre a la luna, los meteoritos eran el único vestigio material de algo proveniente de la estratosfera, y fueron causa de investigaciones ligadas a la guerra fría, con algunas naciones en plena carrera por el despegue espacial. Campo del Cielo, en Argentina, es un lugar destacado por haber recibido una lluvia de meteoritos datada hace alrededor de 4.000 años, y se convirtió en un laboratorio natural de investigación por la gran cantidad de asteroides que alberga. Todos los habitantes tenían restos en sus casas.

El trabajo sobre el Campo del Cielo se convirtió para Faivovich y Goldberg en una obsesión entre el fenómeno expositivo y la práctica científica, entre la ciencia ficción y la obra de Robert Smithson. El estudio de diversos archivos relativos a investigaciones meteoríticas centró su trabajo de campo en torno al meteorito llamado El Taco. La gran cantidad de datos estudiados y reunidos sirve para plantearse cuestiones alrededor del eterno debate entre ciencia y arte, la responsabilidad de las instituciones y las colecciones que albergan, sobre la conexión de la investigación y la historia, la política y la diplomacia.

Finalizado un primer capítulo dedicado al meteorito El Taco, la Guía del Campo del Cielo, comenzada en 2006, se abre a la investigación de un nuevo especimen, el Mesón de Fierro. En el año 2009, Faivovich y Goldberg acompañaron a Campo del Cielo a un profesor de la ciudad de Santa Fe, Argentina, que busca este meteorito con métodos un tanto heterodoxos desde hace más de 20 años, en un nuevo intento (fracasado) de encontrarlo.

“Una de las historias más legendarias de Campo del Cielo es la del meteorito Mesón de Fierro. Este especimen, de entre 15 y 20 toneladas, fue venerado por los pobladores originarios desde su caída hace 4.000 años y descrito ya en la fecha de 1576 por un conquistador español. Conocida su ubicación, el Fierro fue datado por última vez en 1783 por el capitán de fragata Miguel Rubín de Celis, quien comandó una de las primeras expediciones de carácter científico en Sudamérica”.