María Edwards o como combinar la poesía con las matemáticas

Entrevista con la artista chilena ganadora del primer premio de la Red Europea de Arte Digital y Ciencia

Published: 11/03/2015
María Edwards o como combinar la poesía con las matemáticas

María Edwards trabajando en una de sus obras. Foto: Cortesía de la artista

Por MAGDALENA LEITNER

Se acaba de anunciar el ganador de la residencia auspiciada por la Red Europea de Arte Digital y Ciencia. María Ignacia Edwards ha sido seleccionada entre más de 140 candidatos de 40 países participantes en esta convocatoria abierta. Desarrollará su residencia en el Observatorio Europeo Austral (ESO) en Chile y en el Futurelab de Ars Electronica en Linz. Esta decisión ha sido alcanzada por un jurado formado por diez miembros, compuesto por representantes de Ars Electronica, el ESO (Fernando Comerón), LABoral y las seis instituciones culturales que forman parte de la Red Europea de Arte Digital y Ciencia.

María trabaja con el equilibrio, la ligereza y la ingravidez de objetos que ella logra equilibrar utilizando su propio peso o contrapesos. Si bien, a primera vista, sus obras parecen puramente estéticas, objetos artísticos, aquéllos que los observan no tardan en caer en la cuenta de que estas construcciones son el resultado de cálculos matemáticos y físicos muy complejos. Por un lado, la artista se inspira en la astronomía. A juicio de los miembros del jurado, es la candidata perfecta para lanzar el programa de residencias de la Red Europea de Arte Digital y Ciencia en la dirección más acertada.

Antes de que se vaya al ESO, hemos tenido la oportunidad de charlar con ella sobre su obra, sus fuentes de inspiración y lo que espera de esta residencia.

En tu proyecto Encuentros/Taller/2015 combinas la poesía y la estética con un gran conocimiento de las matemáticas y la física ¿Cómo se te ocurrió mezclar estos dos extremos?
- La idea de combinar estos elementos procede fundamentalmente de la intuición y la inspiración. Esto es lo que me lleva a acercarme a las cosas e intentar comprenderlas y experimentarlas. Pienso que para comprender algo realmente, es necesario observarlo desde otros escenarios y con arreglo a otros criterios para ponerlos a prueba. La ignorancia me inspira fundamentalmente en el sentido de que me permite especular. Cuando no tienes todas las respuestas, creo que surge la intuición y se aguzan los sentidos para que vayan apareciendo ideas y, de alguna manera, se vayan viendo las cosas con más claridad. La intuición me permite construir relaciones y a partir de ahí empezar a experimentar valiéndome de mi capacidad y pericia como artista. Y el resultado de la experimentación es un afecto. Yo creo que es inevitable que concurra la poesía cuando se realiza este proceso en un plano metafórico en el que uno puede hablar de algunas cosas que utilizamos en lugar de sugerirlas.

¿Cómo te has hecho con ese gran conocimiento de física y matemáticas y porqué te fascinan tanto?
- Si he de ser sincera, tampoco tengo un gran conocimiento teórico de física y matemáticas. Es más, lo obtengo experimentando y buscando soluciones y una respuesta a mis objetivos artísticos. En el caso de mi fascinación por la ciencia, más de lo mismo: surge de la práctica. Es como cuando conoces a alguien en un evento muy serio y formal, te quedas con la impresión de que esa persona es un poco estirada y esto genera un distanciamiento por tu parte, pero entonces un día te encuentras a esa persona en la calle o en el supermercado y descubres su lado humano y te reconoces a ti mismo en esa persona. La distancia y la rigidez se desvanecen y eso te hace querer conocerlo más a fondo, se vuelve más cercano y real. Esto fue lo que me sucedió a mí cuando empecé a acercarme a la ciencia – no en un contexto amoroso ni académico, sino desde un planteamiento mucho más cotidiano y abierto, como es para mí el arte. En ese momento me vi reflejada en la ciencia y descubrí su lado sensible,  fue cuando tuve más claro que quería amarla de una manera profunda y generosa, con el fin de llegar a comprender el significado último de las cosas, de todas las cosas – desde la más sencilla hasta la más compleja.

¿Qué es lo que te inspira en tu trabajo?
- Mi trabajo se inspira en la conexión que surge y circula desde la vida al arte y desde el arte a la vida. La combinación de objetos, ideas y planteamientos procedentes de diferentes secuencias vitales. La búsqueda de soluciones, nuevos sistemas y posibles combinaciones es una parte esencial del proceso creativo que tiene que ver con salir, patear la calle, la ciudad y el paisaje con rutas y excursiones diarias. Estas rutas y excursiones las puse en relación con el cosmos conectando los puntos que forman nuestro dibujo en el espacio – esto consiste en ver la ciudad como una reducción fragmentaria del universo. Veo una conexión entre lo micro y lo macro que entiendo como una geometría fractal.

Mi obra busca el equilibrio, la suspensión y la pérdida de levedad y gravidez, para lo que utilizo el propio peso y el contrapeso de las cosas. Una construcción que intenta mantenerse en pie por sí sola genera un mecanismo, una solución y una intervención sencillos como una auto-estructura o una paz auto-construida. La búsqueda de conocimiento es una constante en mi obra. Me interesa lo que está suspendido, lo que flota en el espacio. La vacuidad es lo que tiende a una rotación constante de sus ejes, casi transparente, llena de aire, o donde el aire llega por fin a introducirse en todos lados.

Tu obra está muy influenciada por la ciencia ¿Crees que los artistas pueden inspirar a los científicos y, en caso afirmativo, de qué manera?

- ¡Por supuesto! No sólo la ciencia puede inspirar al arte. Pienso que también el arte es capaz de inspirar a la ciencia, porque ambas disciplinas tienen algo en común que es la esencia que los conecta: la intuición.
La intuición no es otra cosa que la conexión y la combinación del pensamiento y la emoción.

¿Por qué decidiste presentarte a la convocatoria de la residencia de Art & Science?
- Me presenté porque la residencia gira exactamente en torno a esto, a lo que siempre me ha inspirado: es decir la astronomía, o más concretamente, las estrellas. Por ello no es demasiada coincidencia que yo estuviera preparando una exposición en Madrid llamada “la buena estrella”. Y precisamente cuando fui a apuntar los requisitos de la convocatoria en mi libreta de notas, me encontré con unas anotaciones que había hecho hacía tiempo sobre un momento muy concreto en la vida de una estrella, concretamente, su muerte.

Desde el inicio de mi carrera han ido apareciendo este tipo de coincidencias, me inspiran y les veo mucho sentido. Así que en esta residencia quiero aprender más sobre las estrellas, el espacio exterior y el universo, así como ampliar mi conocimiento para darle más sentido de mi obra y, de algún modo, ponerlo a prueba en un espacio desconocido. Pienso que estos experimentos sólo pueden dar lugar a descubrimientos interesantes y motivadores.

¿Cómo te imaginas esta residencia en el ESO y en el Futurelab de Ars Electronica? ¿Qué entorno y que compañeros esperas encontrarte allí?
- Creo que me va a gustar tanto la residencia como la gente que trabaja allí. En lugar de esperar algo concreto, prefiero tener una actitud abierta ante la experiencia para dar y recibir lo mejor con el fin de generar sinergias y una inspiración que me permitirá llevar a cabo un largo proyecto en la esperanza de que el resultado servirá para conectar e inspirar a otros.

- ¿Tienes ya una idea aproximada de un proyecto para esta residencia?
- Sí. En ESO y Futurelab me gustaría continuar trabajando en la creación de una constelación móvil que pretendo que se estructure y se construya a sí misma, ahondando en las investigaciones de Platón y Pitágoras sobre la idea de que la música, la matemática y la astronomía pertenecían a un tipo de ciencia distinta y eran disciplinas que sólo compartían su principio u origen. Quiero investigar las interrelaciones, coincidencias y conexiones entre las tres. El mito de Pitágoras habla de la inocencia de los seres que caen a la tierra desde las estrellas; por otro lado, los físicos actuales dicen que estamos hechos de partículas de polvo de estrellas. Así que en la versión pitagórica de nuestra caída, la única esperanza para ascender era replicar el orden cósmico mediante el ejercicio de la matemática y la música. Según Pitágoras, las notas matemáticas servirían para salvar el vacío que nos separa de las estrellas y crear un patrón lógico que podremos atravesar. Esto lo dijo Pitágoras y me ha resultado muy inspirador. Siguiendo con estas teorías de caída, elevación y suspensión, me gustaría crear una obra artística inspirada por el orden cósmico y las estrellas percibidas desde el lugar en el que vivimos, replicando dichos órdenes para que esto se convierta en un principio a nivel humano. No pretendo llenar el vacío, sino más bien crear un espacio para que exista y de esta manera hacerlo visible para el mundo como resultado de la observación y las experiencias que viviré durante mi residencia.

 

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